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El Hermano Capitan Erasmus Tycho llegó a ser en su día el mayor líder de combate que habia conocido el Capítulo de los Ángeles Sangrientos e incluso se rumoreaba que era el protegido de Dante y su sucesor. Actualmente, en cambio, es un recordatorio de que ni siquiera los hijos más brillantes del Capítulo están a salvo de las garras de la Rabia Negra.

Tycho asumió el mando de la 3º Compañía de los Ángeles Sangrientos cuando su predecesor murió en la Segunda Guerra por Armageddon. El por entonces Sargento Tycho demostró su valia rápidamente orquestando la derrota de los Lokoz de la Velozidad del Jefe Grakka y recapturando una serie de posiciones defensivas clave en el Río Chaeron. Animada por sus éxitos, la 3º Compañía continuó avanzando y atacó las lineas de suministro Orkas de Armageddon Prime. En esa misión, Tycho y su compañía fueron emboscados. Aunque los Ángeles Sangrientos acabaron por imponerse, su recién nombrado Capitán cayó víctima del asalto psíquico de un Eztrambótiko Orko justo al inicio de la batalla, y fue dado por muerto. De algún modo (nadie sabe cómo), Tycho sobrevivió, aunque los efectos secundarios de aquel terrible ataque psíquico le dejaron paralizada la mitad de la cara, congelándola en un rictus terrible. La obsesión de Tycho por la estética y la belleza era la misma que la de cualquier otro Ángel Sangriento, así que aquella tragedia supuso para él un destino peor que la muerte. La ira y la amargura empezaron a abrirse camino hasta el antaño puro corazón de Tycho, abriendo así la puerta a la furia que subyacía en lo más profundo de su ser.

Incapaz de soportar las miradas lastimosas de sus Hermanos de Batalla, Tycho ordenó al artificiero más venerado del Capítulo que le forjase una máscara para cubrir su desfigurado rostro. Esta decisión pareció calmarle, y por un tiempo pareció recuperar su antigua compostura. Durante el resto de la campaña de Armageddon, la 3º Compañía de los Ángeles Sangrientos luchó allí donde el combate era más duro y Tycho la dirigió como había hecho en las primeras fases de la guerra, aunque nadie podía negar que un extraño fervor inundada al Capitán cada vez que olfateaba en el aire el penetrante olor de la sangre Orka.

Sus Hermanos de Batalla acabaron dándose cuenta de que no todo funcionaba bien en Tycho. Ya no sabía relajarse en la fortaleza del Capítulo, pues la belleza de aquel lugar sagrado solo servía para recordarle su propia mutilación. A regañadientes, Dante accedió a destinarlo permanentemente al frente de batalla, pese a que su temperamento era cada vez más violento y sus tácticas más temerarias. Finalmente, cuando otra gran guerra se desencadenó en Armageddon, Tycho sucumbió a la Rabia Negra y asumió su lugar en la Compañía de la Muerte. Y fue allí, en Armageddon, donde quizás debería haber parecido años atrás, donde Tycho acabó siendo abatido, mientras combatía contra los defensores Orkos de la Colmena Tempestora con la furia de un poseso.

Tycho