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Warhammer 40,000 - Guardia ImperialEditar

El Mantícora es un multi-lanzacohetes móvil capaz de desplegar devastadoras andanadas a distancias increíbles. Un Mantícora puede armarse con una variedad de cohetes distintos, pero el más habitual sigue siendo el mortífero cohete Storm Eagle, la marca distintiva de estos clásicos vehículos de asedio. Estos cohetes contienen una letal carga de bombas-racimo capaces de destruir formaciones enemigas desplegadas en un área extensa. Al dispararse, estos cohetes planean hasta su objetivo a gran velocidad, formando estelas de humo en su trayectoria. Varias cabezas explosivas se separan del cohete principal en la cúspide de su vuelo, antes de impactar sobre el enemigo en una serie de devastadoras explosiones. Las tropas abandonan sus posiciones y las tripulaciones dejan atrás sus tanques en el fútil intento de escapar a una muerte cierta. Se sabe que algunos oponentes han intentado en vano destruir los cohetes del Mantícora mientras estos todavía están en el aire, en un desesperado último intento de supervivencia.


El proceso de recarga de un Mantícora es largo y trabajoso, por este motivo es poco habitual el desplegarlos sin un regimiento de artílleria asignado. A pesar de ser tremendamente poderoso, el Mantícora es también altamente impredecible. A no ser que se apliquen los rezos apropiados, el temperamental espíritu máquina dentro de ellos puede sentirse ofendido, llevando a que haya cohetes que se desvíen de su rumbo, o que no exploten. Suele ser más habitual que el sistema armamentístico del Mantícora se encalle y que lo cohetes no puedan ser disparados. Se conoce que en muy extrañas circunstancias algún Mantícora ha disparado de forma no intencionada toda su munición a la vez causando una andanada capaz de aniquilar ejércitos enteros.


De este modo cada Mantícora está continuamente atendido por un grupo de Tecnosacerdotes que acompañan a la compañía. En circunstancias excepcionales puede asignarse a una compañía de infantería de la Guardia Imperial o a una compañía blindada. Muchos comandantes de la Guardia Imperial están dispuestos a jugársela con la impredecible naturaleza del Mantícora, sabiendo que una sola salva de cohetes Storm Eagle pueden crear el mismo efecto que una batería de artillería completa.


Se dice que durante el asedio al Bastión Granitino los defensores se rindieron incondicionalmente al ver un trío de Mantícoras, antes que enfrontar el inevitable bombardeo. El Bastión Granitino fue aplanado por una descarga de cohetes más tarde.


El Mantícora demostró su valía durante la Tercera Guerra de Armaggedon. El General Kurov ordenó a la 17ª fuerza expedicionaria de Cadia que asaltase a los Orkos en los Piedroz Hades, pero sabia que en el momento en el que los Basilisks empezasen a disparar, el enemigo los abatiría tan pronto como revelasen su posición. En su lugar decidió enviar Mantícoras. Mientras los Basilisks apenas habrían tenido oportunidad de disparar un sólo proyectil, cada Mantícora se modificó para descargar todo su arsenal en una sola andanada mortal. Los orkos fueron tomados por sorpresa y se abrió una brecha en sus defensas, por la que atacó el 17º de Cadia, capturando la plaza.